Su sombra sostenía la copa sobre el pecho
a cada trago su corazón se iba vaciando
y sus pasiones
dulces, color vino
se volvían negras
en su sombra.
Las venas comenzaron a retorcerse como alambres.
esa bombilla que tiembla
a punto de apagarse
mírala
el mañana se cierne
sobre su rastro de luz
descuartizada
en mi abdomen flores podridas
atraen galaxias enteras
que zumban
olisqueando
buitres etéreos
pero buitres
es cierto que mañana por la mañana
ya no existiremos
pero aún es de noche
y la locura
desquiciada
afila su sonrisa
contra la luna
Máquina que demuestras
la ineficacia de las máquinas
tus palabras vacías son lo más parecido
a lo inerte
que conozco.
De órdenes nacen
y en nada se convierten.
Indiferencia plastificada
-y nunca emociones, no-
se retuerce hasta morir
en mi mente.
Planificado todo
también nuestras respuestas.
Metodizado, maquinizado, mecanizado
asesinado
cualquier vestigio de ganas.
Máquina que demuestras
la ineficacia de las máquinas
y su esclavitud
que nos hace esclavos.
Todas las veces que fui
fue amando.
Ser
es amando
y amar me acercaba
a las cosas.
Ahora el final viene.
Sombras de pájaros
donde hubo
colibrís
hay vacío.
Mis costillas con caries
de tu sangre
dulce
mis costillas manchadas
de sombra.
Y todo cuanto fui
fue amando.
Mis recuerdos son ángeles
que vienen a buscarme.
Iré.
¿Adónde iré?
Un contenedor vacío.
Eso soy. La forma de contener
todo lo demás. Solo eso.
Y tú me pegas un trago
como si fuese el peor whisky del mundo.
No te trago -dices. Y aún así
me tragas.
No eres la de antes, la de ahora
no es nadie -escupes al suelo. Porque nadie te importa
y sabes a alcohol de las heridas.
Asquerosa.
Se te enreda la nostalgia en los tobillos
mientras te vas
y la noche que se agacha para olerme
tiene pánico y huye de mí.
Ya es por la mañana.
No tengo resaca, no queda líquido en mi cuerpo
ya tendrás tú resaca de mí.
Yo solo estoy pegajosa de dios sabe qué
pero no era whisky
era dulce
y me levanto vacía a por agua a la ventana
esperando que me llueva cualquier cosa
pero algo
mientras las 6 de la mañana
el frío y las palabras
me van calando.
El caos nació
de un eco de palabras que me juzgaban
cayendo en un vacío tan vacío como yo por dentro
que siento vértigo al cerrar los ojos y asomarme.
El caos nació
porque no soy lo suficientemente bonita
y necesito llenarme de otras cosas
que en otros quizá no caben
como en mí.
Tan vacía.
Ni que solo pudiese existir la primavera.
Ni que no hubiese belleza también
en la muerte.
Eso me digo.
A veces sé lo que significa ser yo y hasta me gusta
y ahora es nieve en los dientes
pero eso no importa.
Supongo que la gracia de fumar es sentirse arder
y desear consumirse como
una foto que lleva en el humo pasado
que nos entra en los ojos.
Excusa perfecta para llorar.
La soledad es una cualidad muy curiosa del ser humano
que ni siquiera tiene que ver con estar solo.
La soledad es no encontrar ese algo que contiene
las cosas que te llenan
y es así como todas ellas pueden
vaciarte.