La pálida cala Sr Golfo
atraca visas
los sermones inquietos tan contundentes
Simón dijo que los salve
ese es el problema
que el timón maldito que lo arda
dime que si no quiero lo haré
pero el más pequeño va con una muletita, tan enfermo que no pide nada
no he parado de pensar en qué llevar
los lirios de la repisa muerta
respirando mucho frío
un cauce de sus brazos, cuello y vientre: la niebla arde y se cuela por la mancha
de sus ojos
Abrí la puerta del cuarto y me solté del rojo
setenta días
Descubren mayo
como el calor del grillo que salta en nuestras cabezas llevando el aire de una sábana