y el tempo
una ventisca.
y todo es blanco
todo
es invernal
pero nunca podría tener frío
ni vosotros tampoco.
de la mano
bailando con los huesos
de la suya
en la ventisca
se vuelven
luz. Invernal.
Un contenedor vacío.
Eso soy. La forma de contener
todo lo demás. Solo eso.
Y tú me pegas un trago
como si fuese el peor whisky del mundo.
No te trago -dices. Y aún así
me tragas.
No eres la de antes, la de ahora
no es nadie -escupes al suelo. Porque nadie te importa
y sabes a alcohol de las heridas.
Asquerosa.
Se te enreda la nostalgia en los tobillos
mientras te vas
y la noche que se agacha para olerme
tiene pánico y huye de mí.
Ya es por la mañana.
No tengo resaca, no queda líquido en mi cuerpo
ya tendrás tú resaca de mí.
Yo solo estoy pegajosa de dios sabe qué
pero no era whisky
era dulce
y me levanto vacía a por agua a la ventana
esperando que me llueva cualquier cosa
pero algo
mientras las 6 de la mañana
el frío y las palabras
me van calando.
El caos nació
de un eco de palabras que me juzgaban
cayendo en un vacío tan vacío como yo por dentro
que siento vértigo al cerrar los ojos y asomarme.
El caos nació
porque no soy lo suficientemente bonita
y necesito llenarme de otras cosas
que en otros quizá no caben
como en mí.
Tan vacía.
Ni que solo pudiese existir la primavera.
Ni que no hubiese belleza también
en la muerte.
Eso me digo.
A veces sé lo que significa ser yo y hasta me gusta
y ahora es nieve en los dientes
pero eso no importa.
Supongo que la gracia de fumar es sentirse arder
y desear consumirse como
una foto que lleva en el humo pasado
que nos entra en los ojos.
Excusa perfecta para llorar.
La soledad es una cualidad muy curiosa del ser humano
que ni siquiera tiene que ver con estar solo.
La soledad es no encontrar ese algo que contiene
las cosas que te llenan
y es así como todas ellas pueden
vaciarte.